
El Patinadero
Juan Antonio Montoya Báez
Hace algunas semanas, cuando apenas se daba el relevo de Fernando Mancilla en la delegación estatal del ISSSTE, se llevó a cabo una reunión en la que participó su relevo, Néstor Barrera Durán, el maestro de arte que venía a revolucionar la dependencia; una eminencia con un currículum espectacular.El delegado del ISSSTE, desde el 23 de marzo, presenta una trayectoria que lo muestra como un hombre que trabajó como Academic Program Manager en la University of Michigan; consultor internacional para el Desarrollo Rural en Relaser; consultor en planeamiento estratégico en PanSoy; especialista en la Food and Agriculture Organization of the United Nations (FAO) y en publicaciones en el Teresa Lozano Long Institute of Latin American Studies.De su formación académica tenemos que cuenta con una Maestría en Gerencia Social y estudios en Ciencia Política y Gobierno en The University of Texas at Austin, además de la Simon Rivera High School.Néstor llegó con la espada desenvainada revisando los contratos y gastos a profundidad, por lo que le hizo un primer reclamo a Fernando Mancilla: encontró una irregularidad en el área de compras, donde alguien se puso de acuerdo con la empresa y permitieron rebajar el cloro que se distribuye para la sanitización de hospitales y oficinas.El segundo reclamo para Mancilla fue el hecho de firmar los contratos para la subrogación de los servicios. Fernando explicó que deben formalizarse hasta con un mes de anticipación por la cantidad de revisiones y firmas que deben estructurarse hasta obtener el visto bueno de la administración central, pues son servicios que no pueden suspenderse por poner en riesgo la salud y la vida de los derechohabientes de la institución.La respuesta no gustó nada al estadounidense convertido en funcionario federal como parte de la política de doble moral de la 4T, al nombrarlo sin contar con la capacidad para desempeñar el cargo. Los asistentes se quedaron helados con la respuesta del funcionario:—A mí nadie me tiene que decir lo que yo tengo o debo hacer. A mí me mandaron desde la Ciudad de México para ahorrar dinero, así es como voy a revisar contrato por contrato, sin importar el tiempo que tenga que invertir ni tampoco que se paralicen los servicios. Aquí se harán las cosas a mi manera. Les repito: los contratos se van a revisar el tiempo que sea necesario, sin importar quién se tenga que morir.Este es el tipo de funcionarios que llegan al ISSSTE para desgracia de miles de maestros y familias que reciben el «servicio» de sus clínicas. Ya lo informamos: murieron dos profesores de Matamoros al no contar con los servicios subrogados porque el delegado todavía revisa los contratos que tocan en Tamaulipas. Por la austeridad franciscana deben revisar todo a fondo, sin importar el tiempo que se tarden ni si continúan los decesos.Por lo pronto, el delegado se mostró muy preocupado en Envy de Ciudad Victoria, donde tiene tarjeta de cliente frecuente y olvida las presiones que le trajo un pesado cargo como la delegación del ISSSTE. Por poco cae en las garras de «los Harfuch», policías federales que hicieron un operativo en este negocio.Por cierto, su director de Finanzas, Orlando Antonio Parra Paredes, trabajaba en las plataformas petroleras; ahora es el responsable de revisar los contratos que siguen paralizados en la dependencia.Por lo pronto, recuerde que el lema del delegado es: quien tenga miedo a morir, que jamás se afilie al ISSSTE, donde poco importa el tiempo que se tarde en ser atendido. Recuerde que el país necesita ahorrar el dinero que se gastaba en Tamaulipas.Bueno, por hoy es todo.
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