
La diputada local del PRI Olga Garza Rodríguez se condolió recientemente de la presidenta municipal de Reynosa Maki Ortiz Domínguez, por ser sobreviviente de dos enfermedades que suelen ser mortales, adivinándola dolida, precaria, frágil, débil.
Maki debió reírse con ganas por la expresión solidaria de la representante del partido tricolor, pues lo que menos necesita es que le tengan conmiseración, lástima, pena, pues se trata de una dama de hierro, al menos políticamente.
En efecto, la presidenta municipal de Reynosa está dotada de una fortaleza que no solo la mantiene en pie a pesar de haber sufrido un tipo de cáncer y un accidente cerebrovascular, sino que la hace pisar fuerte en el terreno político.
Ahora mismo, Maki se ríe de los exhortos que le envió el Congreso local, promovidos por un grupo de regidores disidentes de su Cabildo, así como de represalias políticas dictadas en su contra por el Gobernador Francisco García Cabeza de Vaca.
En conferencia de prensa convocada expresamente, la primera autoridad de Reynosa mandó al cesto de la basura los exhortos del Congreso, con el argumento de que no está obligada a rendir cuentas de manejos financieros, ni a hacer sesiones presenciales.
En su sesión de la semana anterior, el Congreso de mayoría del PAN, emitió dos exhortos al gobierno municipal de Reynosa, para que transparente el uso de recursos públicos, y para que regrese al esquema tradicional de sesiones edilicias presenciales, no virtuales, a distancia, usando internet.
Con gran desparpajo, la doctora Ortiz Domínguez declaró a los periodistas (y luego lo repitió en sendos tuits), que la ley no la obliga a entregar informes financieros cada mes, sino cada tres meses.
Respecto de las sesiones, aclaró que fue uno de los ocho regidores rebeldes, el que propuso cambiar al modo presencial, sin darse las caras, invocando los riesgos del contagio del coronavirus y abonando a la sana distancia.
En otro mensaje subido a redes sociales, Maki denuncia en tono burlón, que el gobierno del Estado está hostigando a sus colaboradores, con el evidente propósito de fastidiarlos y obligarlos a dejar de pertenecer al Ayuntamiento.
Este es el mensaje textual firmado por Maki:
“Por cierto también han llegado citatorios del Gob. Estatal para la Secretaria de Tesoreria Administración, Técnica, Seguridad y al Secretario del ayuntamiento le pidieron libro y sellos de su notaria que estaba cerrada por cierto. En fin una continua persecución! Uff!”
Maki es una mujer de admirable talento político, con una carrera ejemplar. Empezó siendo regidora, en el año 2001, y ha llegado a ser Senadora de la República, Sub-secretaria federal de Salud y pre-candidata a Gobernadora.
Desde sus tiempos de candidata al Senado, Maki agarró pleito contra Cabeza de Vaca, al acusarlo públicamente de hacer trampas.
En 2016, Maki figuró en el grupo de aspirantes a la nominación al gobierno del Estado, junto con Leticia Salazar Vázquez, Carlos Cantúrosas Villarreal, pero a final de cuentas declinaron a favor de Cabeza de Vaca.
Cuentan que el entonces presidente nacional del PAN Ricardo Anaya Cortés les hizo manita de puerco para vencer sus resistencias, y acabó de echárselos al morral, con promesas firmadas, de otras candidaturas y cargos en el Gabinete cabecista para ellos.
Que por supuesto, Cabeza no cumplió, como es su tradición.
Maki fue electa en 2016 como presidenta municipal de Reynosa, para un período de dos años, y participó en 2018 para la reelección, obteniendo una votación histórica de 150 mil sufragios.
Serapio Cantú Barragán fue candidato del PRI aunque se afirma que esquiroleó debido a que no hizo campaña de proselitismo. Por MORENA fue registrado José Ramón Gómez Leal, que tampoco hizo campaña pero ganó 79 mil votos, por la magia del nombre de López Obrador.
En otro de sus tuits cargados de intención política, Maki revela que la fiscalía anti-corrupción, le notificó de una demanda penal interpuesta en su contra por seis regidores, dolidos porque les redujo sus compensaciones.
En el mismo mensaje, la presidenta municipal confiesa que les bajó ese pago o bono especial, debido a que los regidores no atienden sus convocatorias dizque para tomar acuerdos de combate contra la epidemia.
Le llovieron en redes sociales reproches y descalificaciones a la presidenta municipal por haber tomado esta represalia o venganza, pues le recuerdan que los ediles no son sus empleados, subalternos ni incondicionales.
Los regidores ganarán seguramente la demanda, a partir del hecho de que su responsabilidad oficial es asistir a las sesiones del Cabildo, para justificar el pago de sus emolumentos.
También tienen razón en exigir transparencia en el manejo de recursos económicos, pues Maki se concreta a entregar informes sesgados cada tres meses, con datos superficiales, incompletos, fuera de contexto, que hacen presumir que esconde irregularidades.
No parece preocuparle a Maki este asedio de una porción del cuerpo edilicio, porque tiene un asesor de cabecera, Hugo Ramírez Treviño, que ostenta el cargo de secretario técnico del Ayuntamiento.
Hugo tiene una historia tenebrosa. Mantiene a un familiar suyo en el manejo del área de recursos de la COMAPA, otra dependencia desfondada porque está a cargo del Chuma.
Ramírez Treviño fue sacado una vez del palacio municipal, esposado, por policías ministeriales que acataron una orden judicial cuando lo acusaron de falsificar documentos.
Hugo tiene preparado un Plan B, según él, para emerger como candidato a presidente municipal en 2021, si es que no se consolida la candidatura para ese cargo, del esposo de Maki o de su hijo.
Reynosa en manos de Maki está en muy malas condiciones. Cuando andaba en campaña subió un video-mensaje para prometer que ella se encargaría de pacificar a la ciudad, y resulta que está peor que nunca.
No la quiere el Gobernador, no la quiere el Congreso local, no la quiere el PAN, y sin embargo, Maki se ríe. ¿A qué se atiene?, nadie lo sabe, pero ella se creó unas alas para volar por Tamaulipas.
(Agencia de Servicios Informativos)

