
El Patinadero
Juan Antonio Montoya Báez
La justicia en Tamaulipas es un camaleón que se acomoda al tamaño de la billetera y al color del padrino en turno.Bien recordamos el sexenio pasado, cuando el exgobernador FRANCISCO GARCÍA CABEZA DE VACA pisoteó las leyes para encarcelar de manera artera a PABLO ZARATE, exdirector del ITAVU. Revivieron un supuesto delito preescrito desde los tiempos de TOMÁS YARRINGTON con el único fin de humillarlo y verlo de rodillas, para complacer al jefe, la Fiscalía General y el Supremo Tribunal de Justicia del Estado operaron como el brazo ejecutor de una venganza personal.PABLO aguantó callado en el penal de Tamatán, prefirió gastar en abogados que ceder a la extorsión de millones de pesos que le exigían desde el tercer piso.Hoy, el fracaso de esas mismas instituciones es monumental, con docenas de denuncias congeladas en contra de la runa cabecista, el STJE y la Fiscalía actúan con una sospechosa amnesia. El único tras las rejas es el pez más flaco, el potosino Rómulo “N” (ex de SEBIEN), encerrado por el desvío en la compra de despensas.Fuera de él, la impunidad es un insulto: el exsecretario de Educación, Mario “N”, purga su condena desde la comodidad de su lujosa residencia y viaja a la Ciudad de México con total desparpajo. Mientras los demás indiciados se placean y presumen su buena vida en redes sociales, CABEZA DE VACA se mofa abiertamente de la justicia mexicana desde el extranjero. No lo van a detener; el sexenio avanzará y los expedientes seguirán durmiendo el sueño de los justos.Sin embargo, para demostrar que el “gran poder legal” del Estado sí funciona, las autoridades decidieron copiar las peores mañas del pasado, pero no para ir contra los saqueadores del erario, sino para ensañarse con un chofer de Didi.Esta es la historia de Beto, un empleado que en el sexenio de Eugenio Hernández Flores recibió una modesta beca-crédito del ITABEC por 20 mil pesos para terminar sus estudios de Diseño Gráfico.Como la meritocracia en México es un mito, Beto no halló acomodo en su área, pero el recordado LUIS HUMBERTO “EL OSO” HINOJOSA OCHOA sin conocerlo le tendió la mano y le dio ocho horas administrativas en la SET, lo mínimo para garantizarle servicio médico a su familia.De ahí percibe unos raquíticos 1,500 pesos quincenales, pues los préstamos sindicales y bancarios le devoran la mitad del sueldo, por lo que para sobrevivir, BETO maneja un Didi día y noche, pagando una renta semanal de 2,500 pesos por la unidad, mendigando una ganancia diaria de 300 pesos para llevar comida a su mesa.A este ciudadano, que padece ansiedad y depresión por la asfixia económica, el aparato de justicia sí lo encontró. Abogados, actuarios y personeros del ITABEC y de los tribunales estatales desataron un acoso terrorífico en su contra, amenazándolo con el embargo y el arresto por una deuda de la que ni se acordaba.Ningún exgobernador lo molestó: ni EGIDIO TORRE, ni el propio CABEZA DE VACA, y mucho menos EUGENIO HERNÁNDEZ, quien en su momento le dijo a su madre que se concentrara en estudiar y se olvidara del cobro.Pero la nueva “burocracia humanista” no tiene piedad, aquellos 20 mil pesos de hace tres sexenios los convirtieron, por obra y gracia de los intereses leoninos, en 80 mil pesos.El poder judicial va con furia criminal por el salario de un chofer de Didi, torciendo la ley en una flagrante ilegalidad, pues el adeudo prescribió hace años.Esta cacería contra los desvalidos se opera en los pasillos del STJE, presumiblemente a espaldas de su presidenta, TANIA CONTRERAS LÓPEZ, aunque la duda ofende: en esos escritorios no se mueve una hoja sin la firma de arriba. Eso sí, estamos seguros que es a espaldas del propio gobernador AMÉRICO VILLARREAL, ni modo que le informen hasta del caso de BETO.Qué fácil es aplicar el rigor de la ley al eslabón más débil de la cadena, en los tribunales de Tamaulipas, la justicia es rápida y furiosa si eres un ciudadano atrapado en la pobreza, pero se vuelve ciega, sorda y muda si eres un cabecista con millones en la bolsa.BETO sabe que debe, pero también sabe que lo están robando con el aval de las instituciones. Mientras los tiburones del sexenio azul nadan libres, los empleados judiciales presumen su “eficiencia” cazando lagartijas, es la historia de la beca infame.Bueno, por hoy es todo.
Adiós y aguas con los patinazos…

