
El Patinadero
Juan Antonio Montoya Báez
Se fue cuando quiso, no cuando se lo pidieron. Él mismo no dejó ninguna duda en un video que presentó en sus redes sociales, donde aclaraba que había decidido renunciar a su cargo como coordinador de las delegaciones federales en Tamaulipas.Su salida pretendía ser diferente a la de otros colaboradores del Gobierno estatal o federal que se marcharon por la puerta trasera; eso sí, bien forrados de billetes y sin señales de que les vayan a aplicar algún correctivo, mucho menos un “vómito negro”.En las últimas semanas se fueron personajes poderosos que se consideraban intocables dentro de la estructura administrativa y operativa, como Hugo Mendoza y Norberto Barrón Barragán, entre otros que desfilaron hacia la salida en medio de suspicacias por el saqueo realizado sistemáticamente a la administración estatal. Sin embargo, la retirada más vergonzosa fue la de Samuel Badillo, quien, tras sufrir un supuesto infarto e internarse en un hospital privado, ni siquiera fue dejado en paz para reposar: desde las redes sociales sufrió ataques salvajes al grado de que lo dieron por muerto.Lo más lamentable ocurrió en los honores a la bandera, donde Silvia Casas, secretaria de Bienestar Social (Sebien), anunció que la salida de Badillo no se originó por una enfermedad, sino porque simplemente no fue capaz de desenvolverse en el cargo. Entre Silvia y Samuel existía una rivalidad demasiado pública; había desaires y heridas que nunca sanaron ni se olvidaron. No era un conflicto fácil de solucionar ni de compactar, y finalmente, en esa medición de fuerzas, perdió quien ya estaba derrotado desde un principio.Ahora, Luis Lauro trata de disfrazar su salida, mitiga la caída y anuncia que se retira de la delegación federal por decisión propia, porque así lo decidió y lo quiso, sin que supuestamente tuvieran nada que ver los factores externos ni los grupos políticos más poderosos.La realidad es que Luis Lauro Reyes Rodríguez nunca tuvo el tamaño para ser el embajador del Gobierno federal en Tamaulipas, había sido conserje de una escuela y luego alcalde de Güemes, donde dejó tan mal sabor de boca que Morena decidió negarle la reelección.Por ello traicionó al partido guinda al convertir a su esposa en candidata a la alcaldía por las filas de Movimiento Ciudadano (MC); desvió recursos a su campaña, pero perdió la elección de manera desastrosa.Ese ha sido el gran problema de Morena y la Cuarta Transformación al seleccionar funcionarios, candidatos o líderes partidistas: eligen a personajes que no tienen la capacidad ni la preparación idónea, subiéndolos a una lancha de motor cuando apenas podían remar en una cámara de microbús.Ese es el caso exacto de Luis Lauro Reyes, quien ayer anunció su salida presentándose como el poderoso político que controla su propio destino, olvida por completo quién lo puso y lo convirtió en delegado federal. Y es cierto, eso se le olvidó desde hace tiempo, como cuando hace meses le pidieron la renuncia desde el Palacio de Gobierno; su relevo ya estaba listo, pero Luis Lauro está muy lejos de conocer el significado de la lealtad. Fue a llorar a la Ciudad de México, donde consiguió prorrogar su posición hasta ayer, cuando finalmente tuvo que dejar su cargo en la administración federal.En el mundo del revés todo puede pasar: Luis Lauro salió presumiendo que será el candidato de Morena a una diputación federal. Veremos hasta dónde continuarán las torpezas de la 4T en Tamaulipas, donde los caballerangos se convierten en prósperos empresarios y los aprendices de hombres de negocios firman contratos de más de 500 millones de pesos. La improvisación le sale cara a Morena y el desgaste es terrible, por lo que perderán alcaldías y diputaciones.Pasando a otro tipo de notas, resulta sumamente interesante el trabajo de Eliud Ávalos González, estudiante de la Universidad Autónoma de Tamaulipas (UAT), quien diseñó un dispositivo automatizado para el monitoreo y control inteligente de la lombriz Eisenia foetida, enfocado en la generación eficiente de lixiviados orgánicos de alta calidad.El prototipo desarrollado por este estudiante de Ingeniería en Telemática de la Facultad de Ingeniería y Ciencias (FIC) de la UAT soluciona de manera directa las limitaciones del manejo manual tradicional en la lombricultura, el cual resulta insuficiente para regular con precisión el entorno de las sensibles colonias de lombrices.Son acciones reales para un mejor desarrollo y calidad de vida; estas lombrices sí son buenas y productivas, no como algunos parásitos que llegaron colgados de la mano de Morena.Bueno, por hoy es todo.
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