CAPUFE y su probable ecocidio en Tampico

David Ed Castellanos Terán
@dect1608

Escuchen el estruendo. No, no fue un ruido de la naturaleza; en esta ocasión, por fortuna, tampoco se trata de un bombazo del crimen acechando a las fuerzas federales. Se trata de la desidia gubernamental en su estado más puro. Toneladas de concreto podrido, bloques de asfalto y kilos de varillas retorcidas caen estrepitosamente sobre el espejo de agua. Caída libre directa al estómago del sistema lagunario del río Tamesí.

Cobijados por la cínica bandera de la “modernización”, la decena de puentes que componen los casi 20 kilómetros del Libramiento Poniente de Tampico, Caminos y Puentes Federales (CAPUFE) decidió convertir nuestra laguna del Chairel en su basurero particular. Sin empacho, sin cuidado y con una impunidad que estruja las entrañas, descargan residuos inorgánicos mientras el humano, convertido en obrero y enemigo del ecosistema, destroza el contorno ambiental.

Las imágenes que nos regalan los constructores en los puentes son maquiavélicas. Pescadores deportivos y turistas en pleno periodo vacacional son quienes terminan haciendo el trabajo que las autoridades omiten: tropezar literalmente con la podredumbre. Las embarcaciones que se adentran en los canales para la pesca de lobina hoy raspan sus cascos contra la infraestructura criminal que CAPUFE dejó bajo el agua. Varillas expuestas como trampas mortales, escombro que asfixia el flujo natural del agua, altera la biodiversidad y “cercena la capacidad de captación” del sistema del que bebemos todos.

Pero en Tamaulipas el verdadero delito no es solo tirar el escombro; el verdadero crimen es la ceguera voluntaria de los burócratas.

En el Cabildo de Tampico, la regidora Mariel Herrera Ordorica, presidenta de la Comisión de Ecología, parece despachar desde una burbuja climatizada donde el aire no huele a laguna podrida. A su lado, la directora de Ecología municipal,  Yahaira Cruz Aguilar, protagoniza un monumento a la incompetencia: nadie ha visto nada, nadie sabe nada, nadie ha movido un solo dedo para interponer una denuncia formal ante la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (PROFEPA) o la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA). ¿Para qué incomodar a los patrones federales si se puede fingir demencia desde el escritorio?

Y si descendemos al fango estatal, el sainete se vuelve comedia negra. El Secretario de Desarrollo Urbano y Medio Ambiente (SEDUMA), Karl Heinz Becker Hernández, anda tan abstraído en las alturas del poder que el medio ambiente del sur le resulta una molestia lejana. Becker Hernández “nunca se da cuenta de nada”. No ve cómo CAPUFE sepulta el Tamesí, pero tampoco parece enterarse de lo que ocurre en sus narices: en la colonia El Charro de Tampico —donde reside buena parte de la cúpula que mueve la economía local— las descargas de aguas negras van a dar, al mismo sistema lagunario.

Todo esto es una auténtica comedia de errores donde los funcionarios públicos actúan como sepultureros del ecosistema. Depositar material de construcción en un cuerpo de agua es un delito ambiental grave, tipificado y sancionable. Sin embargo, en esta comarca de la cubeta llena de jaibas, la ley se dobla ante la desidia de quienes cobrando un sueldo público prefieren el silencio complaciente.

En la intimidad… ¡Aclarando, no es sarcasmo! Tamaulipas se sumó a la Jornada Nacional de Reforestación 2026 que encabezó la presidenta Claudia Sheinbaum y como parte de las actividades de este día, el gobernador Américo Villarreal Anaya llevó a cabo la siembra de plantas de anacahuita en el ejido San Antonio, del municipio de Jaumave.

Luego de un enlace virtual hasta el ejido de Santiago Xalitzintla, en San Nicolás de los Ranchos, estado de Puebla, en donde se realizó el evento de la presidenta Claudia Sheinbaum, el gobernador de Tamaulipas destacó que nuestro estado cuenta con 4.7 millones de hectáreas consideradas con capacidad forestal o que tienen reserva forestal, además de que 1.7 millones de hectáreas están comprendidas en áreas protegidas, ya sean de origen federal o estatal.

Ante este escenario, Américo Villarreal convocó a las y los tamaulipecos a participar en los programas de reforestación y que Tamaulipas se distinga en los primeros lugares como ya ocurre en otros aspectos.

Acompañado por el almirante Ramiro Lobato Camacho, comandante de la Primera Región Naval y representante de la presidenta de México, expuso que la meta de este día y en los próximos meses es llegar a plantar 15 mil árboles en todo el estado.

El propósito de esta jornada es incrementar la cobertura vegetal y mitigar la erosión en áreas de semidesierto degradadas del ejido San Antonio, mediante la implementación de acciones de reforestación con especies nativas como anacahuita, espino y palma, contribuyendo a la recuperación del suelo y la resiliencia ecosistémica.

Con la participación de dependencias de los tres niveles de gobierno, de los ayuntamientos, voluntarios, brigadistas y productores del programa Sembrando Vida, la jornada de reforestación se realizó en polígonos de 11 municipios, 116 localidades y una superficie de 818 hectáreas, con la siembra de 15 mil plantas y árboles y la participación de más de 2,000 personas.

Durante el evento, el gobernador llevó a cabo la toma de juramento a los Defensores del Medio Ambiente y por decreto de la presidenta Claudia Sheimbaum, se estableció que cada segundo domingo de agosto se lleve a cabo la Jornada Nacional de Reforestación.

davidcastellanost@homail.com
@dect1608

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