
La Comuna
José Ángel Solorio Martínez
La estructura gris de la IV T, no se ve por ninguna parte en Tamaulipas. Ni se han visto, en sus dos años de gobierno. Y al parecer, seguirá en las sombras ante la parálisis de propuestas funcionales e inteligentes para enraizar los cambios y beneficios estructurales en la entidad.
Los Tachos, han desaparecido del escenario, cuando éste demanda respuestas apropiadas para el arribo de las reformas al Poder judicial, que está delineada para ser una de las aportaciones más valiosas del presidente Andrés Manuel López Obrador: separar el poder de las élites de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, para erigir un aparato de Justicia cercano a la sociedad y al pueblo.
No sólo los Tachos, se han dedicado a la vida diletante.
Los académicos de la Universidad Autónoma de Tamaulipas (UAT), permanecen mudos como estatuas ante el ambiente que ha desatado la propuesta presidencial.
Más claro: el debate por la Reforma Judicial, pareciera que lo están ganando los jurisconsultos más reaccionarios. En la comarca, tienen mayores difusiones las opiniones de los abogados de derecha, que las ideas de los jurisconsultos progresistas.
Otra institución cuya naturaleza es la apertura de discusiones sobre lo concerniente al manejo de la Ley y sus reformas, el Congreso del Estado, duerme el sueño de los justos para dar paso a las pesadillas de los injustos.
Tanto la UAT como la Legislatura, poseen potentes áreas jurídicas –aquí bien podría ubicarse la escuela de Derecho y sus direcciones de posgrados–. O al menos, las nóminas reflejan esa certeza: decenas de profesionistas devengan salarios presuntamente por su rol de investigadores. No se sabe, lo que ese grupo de notables –por sus salarios– piensan sobre la propuesta presidencial para regresarle la obligación de ofrecer Justicia al ciudadano y a toda institución, que lo demande.
No es exageración: esos sujetos, –y sujetas– bien podrían ser objeto de investigaciones por el flagrante fraude que cometen. Algunos, tienen décadas de recibir sus cheques; a pesar de no haber aportado, ningún razonamiento relevante a la dependencia que aseguran servir.
Total, no se ha visto que toda esa red de pensadores y expertos del Derecho, hayan hecho el esfuerzo de llevar a grupos sociales importantes, lo que ofrece la reforma presidencial y lo que ofertan los abogados cuestionadores de la derecha.
Los eventos más impactantes en la entidad han sido los promovidos por personalidades de MORENA en las Cámara alta y baja, como Ricardo Monreal, Gerardo Noroña y otros. Los cerebros grises locales, nomás no entienden que en el país se está gestando una de las revoluciones pacíficas más exitosas y admirables del mundo. Con todo y que sería honroso sumarse a esos esfuerzos, los jurisconsultos morenistas y la IV T, siguen estupefactos ante el titánico trabajo del presidente López Obrador.
¿Alguien recuerda aquellas jornadas convocadas por AMLO, en contra de la privatización de PEMEX desde aquel combativo PRD?
Miles de mexicanos nos movilizamos apoyando al tabasqueño y al partido que dirigía. Asambleas populares, manifestaciones, foros de discusión, mesas de trabajo con expertos, dieron potencia al plan de López Obrador, para frenar la entrega de los recursos del subsuelo a capitales extranjeros.
Sin duda, fue una de las victorias morales más sonoras de Andrés Manuel y la organización política que encabezaba.
Actualmente, con un partido nacional vigoroso, con más de 25 gobernadores, con miles de alcaldes, no se ha visto ni el menor interés por apuntalar en las regiones, las dinámicas progresistas y de izquierda del conductor de la nación.
¿Sería mucho pedir, a los abogados que cobran en la UAT, en el Congreso y en MORENA-TAM –y los Tachos–, que se pongan a trabajar y ayuden a ese Prometeo desencadenado que es AMLO?

