EL BLOG DE JOSÈ
· El Presidente abrió un frente con una institución que puede arrebatarle “la exclusividad o autoridad moral”, la Iglesia Católica
Ave de tempestades, de naturaleza combativa, hombre que le gusta doblar la apuesta, que se gusta y se define en el conflicto, el Presiente Andrés Manuel López Obrador abrió un nuevo frente ante una institución cuya capacidad y convocatoria puede equipararse a la propia, la Iglesia Católica, que ha tenido la osadía de protestar en un renglón donde el gobierno de la 4T ha quedado a deber, y para muchos incluso, es el gran pendiente, la seguridad.
Con más de 7 mil parroquias a lo largo del país, este domingo millones de católicos se unieron en una mega jornada de oración (ejercicio no visto en épocas recientes) y que, sin lugar a dudas, revela en su concepción una manifestación, un extrañamiento a los señalamientos que desde “la mañanera” les hicieron, calificándolos de hipócritas, apergollados y obedecer intereses de sectores económicos.
Por primera vez, Andrés Manuel López Obrador enfrenta a un cuerpo mucho mejor organizado y considerablemente con más seguidores que cualquier partido político, y que, en el marco de la ley, además de sus propias prácticas y métodos, puede extender su inconformidad al punto de arrebatar un argumento que defienden a capa y espada, “la exclusividad o autoridad moral”, ese permiso de facto con el que el propio Presidente justifica los excesos y las omisiones que se dan en su gobierno.
Esta jornada organizada por la Iglesia Católica, incluye una serie de actividades que se desarrollarán a lo largo de las próximas semanas, bajo esquemas diseñados para cada región, con actividades tradicionales de la feligresía, pero también, con acciones simbólicas que marcan la situación que hoy se vive en cada rincón del país, la colocación de fotos de desaparecidos, de asesinados, activistas, de sacerdotes y religiosas victimas del crimen organizado, al tiempo de elevar oraciones por la falta de garantías y cumplimiento de la ley.
Comienzan agotarse los señuelos y cortinas de humo que lanza con singular alegría AMLO en el ánimo de que los mexicanos volteemos a otro lado, ya incluso, tocando a quien pareciera era su último recurso, el extintor, el rómpase en caso de incendio, el ex Presidente Enrique Peña Nieto, carta guardada para la elección del Estado de México el próximo año, y que tuvo que ser quemada este fin de semana como cortina de humo, tratando de colocar las miradas en este y no en la realidad caótica y los frentes abiertos por el mismo.
Viene un enfrentamiento entre la esperanza que despertó en los mexicanos la llegada de Andrés Manuel López Obrador a la presidencia, y la fe de millones que practican la doctrina católica, desafío que pareciera perdido por el ejecutivo, ya que una gran parte de sus partidarios se verán en una disyuntiva, cimbrándolos entre sus posiciones políticas y sociales con su reserva moral y religiosa, y todo lo que ello significa, al tener una excusa para salir de la burbuja y ver desde otros ojos, lo que esta pasando en un país que se debate entre el discurso y el cinismo.

