
El ex director general de PEMEX Emilio Lozoya Austin, preso por delitos de corrupción, entregó a la Fiscalía General de la República, antes PGR, una denuncia escrita en 63 páginas, contra ex legisladores del PAN, quienes le extorsionaron con 50 millones de dólares.
El extenso documento consigna algunos nombres de los implicados así como la historia de cómo se produjo el delito.
Los presuntos delincuentes son Francisco García Cabeza de Vaca, Francisco Domínguez Servién, Salvador Vega Casillas, Jorge Luis Cevallos Mauri, Ernesto Cordero Arroyo, senadores de la República en 2013, y Ricardo Anaya Cortés, diputado federal.
Lozoya formó parte del Gabinete en el sexenio de Enrique Peña Nieto y durante la campaña electoral, recibió un financiamiento de la empresa brasileña Odebrecht, por seis millones de dólares.
La aportación de la empresa extranjera, fue a cambio de favores a futuro, que cobró con largueza, pues recibió contratos del gobierno en término leoninos, es decir, con menoscabo del patrimonio nacional.
Los legisladores del PAN se pusieron exigentes con el gobierno de Peña Nieto cuando envió al Congreso de la Unión, la iniciativa de ley que creaba la Reforma Energética, a través de la cual, se abría la inversión extranjera en temas estratégicos antes reservados como monopolio, a PEMEX.
Con Cabeza de Vaca a la cabeza, el grupo de Senadores panistas pidió hablar con Lozoya Austin para decirle que si no les daban dinero, no sólo votarían en contra del proyecto, sino que le armarían una revuelta en el Senado, para sepultarlo.
Lozoya hizo consultas con el Secretario de Hacienda y Crédito Público, Luis Videgaray Caso, y éste con el Presidente Peña Nieto. Convinieron en complacerlos y darles el dinero solicitado.
Fue un error. Cabeza y sus colegas pidieron en adelante más dinero, contratos con PEMEX y otras prerrogativas, y siempre se salieron con la suya, porque se trataba de dinero del erario federal.
No sólo eso, las versiones de fuentes conectadas con la Presidencia de la República de la época, confirman que el PAN también exigió como pago a su silencio, varias gubernaturas.
Habría sido de esa manera, que Cabeza de Vaca se encaramó en la gubernatura de Tamaulipas, Francisco Domínguez Servién en la de Querétaro y Javier Corral, en Chihuahua.
La fuente de esta historia fue el soborno entregado por Odebrecht a la campaña de Peña Nieto. Fue el huevo de la serpiente que ahora se entrelaza en los Estados emponzoñando la actividad política, destilando veneno.
Cabeza de Vaca hizo un papelón en el reciente foro de la CONAGO, en San Luis Potosí, en presencia de la Secretaria de Gobernación Olga Sánchez Cordero y sus colegas de todo el país, alegando ser víctima de persecución política.
Exorcisó Cabeza de Vaca a todos los demonios y juró que no será usado para elevar la popularidad política de sus adversarios de MORENA.
Se declaró inocente de todos los cargos que fueron presentados en su contra en la Fiscalía General de la República, firmados por Alejandro Rojas Díaz Durán, a título personal, porque él no tiene cargos en la mesa directiva del partido.
Esa misma noche, miércoles 19 de agosto, el Gobernador Cabeza de Vaca visitó las instalaciones de la FGR, en la Ciudad de México, antes PGR, para preguntar si había alguna acción penal en su contra.
Suspiró aliviado cuando le informaron que todavía no, por el momento, y antes de despedirse, entregó una carta dirigida al titular de la dependencia Alejandro Gertz Manero, donde acredita a cuatro abogados capitaneados por Roberto Gil Zuarth, como sus defensores jurídicos.
Este Gil Zuarth fue el panista que operó en Tamaulipas la concertacesión con Egidio Torre Cantú, para que el PRI le dieran la espalda a su candidato Baltazar Hinojosa Ochoa, en 2016.
El propio Baltazar descubrió a Roberto Gil en la casa de gobierno habitada por Egidio, el día siguiente de la elección amañada. Se estaban congratulando mutuamente por el desenlace que torció la voluntad popular expresada en las urnas.
Lozoya Austin abrió la cloaca con las revelaciones contenidas en su extensa carta de denuncia entregada a Gertz Manero, porque también resultan embarrados tres ex Presidentes de la República.
Enrique Peña Nieto, Felipe Calderón Hinojosa y Carlos Salinas de Gortari, son encuerados en actividades ilegales, que les redituaron presumiblemente, ganancias económicas ilícitas.
También son ventiladas travesuras o pecadillos de dos ex candidatos presidenciales, Antonio Meade Kuribreña y Ricardo Anaya Cortés.
Meade está acusado de que siendo presidente del consejo de administración de PEMEX, autorizó la venta de etanol a una empresa filial de Odebrecht, pero 25 por ciento más barato, lo que produjo un quebranto por miles de millones de dólares.
El caso Anaya es más interesante. En su denuncia, Lozoya revela que por instrucciones de Videgaray, entregó un moche por seis millones 800 mil pesos al entonces diputado federal Ricardo Anaya Cortés, para su campaña de candidato a Gobernador de Querétaro.
El jefe nacional de las finanzas en el gobierno del PRI (Peña Nieto) apoya la campaña de un candidato a Gobernador del PAN. Evidentemente se trata de valores entendidos, el famoso PRIAN anticipado, lo mismo pero más barato.
La llegada de MORENA al gobierno federal permitió a los mexicanos descubrir esta podredumbre política, la simulación de democracia, de alternancia, de expresión ciudadana.
Eran puras mentiras, una farsa.
Cabeza de Vaca no ganó la gubernatura en las urnas, no ganó a la buena, hubo trampa, triquiñuela, engaño, intriga, garlito, pillería, treta, truco, blof.
El pueblo sabio no se equivoca. Los políticos son una porquería, esa es su conclusión.

