La derrota de Manlio

Piezas Sueltas

El Mecánico

interioresderrotademanlio21062016El día de ayer, Manlio Fabio Beltrones dio a conocer su renuncia como presidente al Comité Ejecutivo Nacional del PRI, no sin antes repartir la culpa por la estrepitosa derrota del tricolor en las pasadas elecciones locales del pasado 5 de junio.

Según su discurso, Beltrones asegura que su Partido llevó a cabo una selección de los candidatos –a gobernadores- a través de un proceso de alta calidad política que incluía a los mejores cuadros, que se tradujo en unidad y disciplina partidista “en la gran mayoría de las entidades”, aclara.

Se lee bonito y se escucha muy bonito, pero en el caso particular de Tamaulipas, -no dudo que en las entidades donde perdió el PRI se piense lo mismo-, aquí no hubo candidato de unidad, ni era Baltazar la opción que hubiera designado la clase política y el candidato que era necesario para que el resultado de la transición en la entidad hubiera sido diferente.

Tamaulipas entra en ese grupo de entidades en los que la elección a candidatos no se tradujeron en unidad y disciplina, para muestra un botón: Enrique Cárdenas del Avellano jugó en lo oscurito en contra del proyecto de Manlio Fabio en la persona de Baltazar Hinojosa; no tiene cómo negarlo, las redes sociales se encargaron de difundir una fotografía de su esposa Dianaluz abrazada del ahora gobernador electo, Francisco García Cabeza de Vaca.

Es obvio también que el gobierno del estado no utilizó su maquinaria para asegurarle el triunfo a Hinojosa Ochoa, hay quien dice incluso, que Egidio Torre Cantú jugó también en contra del abanderado del tricolor en represalia por no haber elegido como candidato a su delfín Alejandro Etienne Llano, que dicho sea de paso si el hombre hubiera sido el candidato, hasta Xicoténcatl hubiera obtenido más votos que él.

Otro de los finalistas de la terna tricolor fue Alejandro Guevara Cobos, conocido como el Bronco Tamaulipeco, tal vez y sólo tal vez, hubiera sido éste la mejor opción del tricolor, cuenta con un gran carisma, la ventaja de venir del sector agrario y de que aún y con su atropellada forma de hablar conquista a la gente. Su defecto ser demasiado explosivo, demasiado joven y demasiado alejado de los actuales grupos de poder en la entidad.

Por eso, Manlio Fabio Beltrones no puede decir que no admite “la errada conseja que afirma que con otros candidatos, nuestros resultados hubiesen sido diferentes. La realidad y las circunstancias son las mismas y siguen a la vista de todos”, lo único que busca el ex líder del tricolor es lavarse las manos, quiere repartir la culpa de sus errores y de su ambición. El PRI perdió en el país por él y nada más que por él en su búsqueda de apuntalarse para las elecciones presidenciales del 2018.

Tal vez ahorita, en la soledad de su habitación Beltrones este llorando a grito abierto no por la derrota del PRI sino porque con ella se fue su oportunidad de ser el próximo presidente de la república mexicana.

Manlio habla de números y números y más números sobre los resultados electorales, habla de la alta competencia electoral que tuvo el PRI, vaticina triunfos en el 2018; pura demagogia, eso no importa ni un ápice, una derrota es una derrota así haya sido con una diferencia de 200 mil votos o con un solo voto, perdieron y el principal culpable es él y al deslindarse de esta responsabilidad se quita la careta dejando al descubierto su derrota personal.

Lo único rescatable de su discurso es que el PRI tendrá que jugar su papel como una oposición que sea “un contrapeso que asegure equilibrios; no entregaron “cheques en blanco” a los nuevos gobiernos, ni a los nuestros ni a los de otros”; cuando habla de propuestas también es cierto, cuando menos en el caso de Tamaulipas, que aunque Baltazar Hinojosa no era la opción que se requería, tuvo una propuesta que habló por sí misma con una calidad superior a la de Cabeza de Vaca, que ciertamente se dedicó exclusivamente a exhibir el deterioro gubernamental que fue suficiente para “sustentar una confusa alternativa porque nunca fundamentaron una real y completa propuesta de gobierno”.

También tiene razón cuando señala que de la renovación a la que está obligada el PRI, “debe salir con la claridad de que lo importante es defender un proyecto de modernización que da futuro y viabilidad a nuestros hijos. Las reformas transformadoras recientes han recibido reconocimiento y aceptación entre nosotros y también a nivel internacional, por la profundidad de los cambios incorporados. Es momento de enfatizar nuestras diferencias con la simulación de cambio que la derecha impuso en los doce años que gobernó. Lapso vacío en el que nada cambió”, esto es irrebatible.

Lo más patético de su discurso “no tengo duda alguna, y hay que decirlo: estamos obligados, como nunca antes, a escuchar la voz y reclamos de los ciudadanos, de todos ellos, votantes priistas o por otros partidos, que exigen mejores resultados en sus gobiernos y combate a la corrupción e impunidad, dondequiera que esta se encuentre”, fue precisamente por no escuchar lo que cada entidad necesitaba que hoy el Revolucionario Institucional se encuentra en esta posición.

Y para colmo, deja abierta la posibilidad de seguir en su empeño de participar en la vida política electoral del país con la justificación de encarar las nuevas circunstancias que le toca vivir al país y asegura que los gobiernos de coalición deberán hacer posible otra transición, que conduzca a una democracia de calidad y a gobiernos con resultados positivos para la sociedad y la nación; ¿qué quiere decir? ¿Qué el PRI ya no puede sólo?

Tal parece que así es, cuando dice que debemos pasar a los gobiernos compartidos y dejemos atrás a los gobiernos divididos. Lo que deberían de pensar es crear una verdadera reforma que elimine partidos que nunca van a aportar nada al país para que los mexicanos gocemos de verdad de una verdadera democracia.

El pasado 5 de junio, perdió México, perdió el PRI, pero más perdió Manlio Fabio Beltrones.

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Post Author: Editor 1

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