Maki y las malas compañías.

 

Por Oscar Díaz Salazar.

La prolongada ausencia de Reynosa de la Señora Maki Esther Ortíz Domínguez, fue un factor que le dió mucho atractivo a su candidatura a la presidencia municipal, en las dos ocasiones que ha competido por ese cargo.

Lo que en condiciones normales sería un inconveniente mayúsculo para aspirar a dirigir el gobierno del municipio en el que no nació, ni creció, al que llegó adulta luego de matrimoniarse con un lugareño, y en el que solo vivía legalmente, pero en los hechos tenía su domicilio en Mission Texas, ese larga ausencia de Reynosa, antes que perjudicarle, fue un factor que le dio un plus favorable a su aspiración de convertirse en presidenta municipal.

Refería que Maki llegó adulta a Reynosa, ya en calidad de cónyuge de Carlos Peña y formada como Médico Cirujano Partero en el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey.

Si acaso una década vivió en Reynosa (Mission) la chihuahuense de nacimiento, pues su buena fortuna y las pugnas entre priistas la catapultaron a la Cámara de Diputados, luego de un breve desempeño como regidora del Ayuntamiento de Reynosa.

De la Cámara de Diputados brinca a la Subsecretaria de Salud por obra y gracia de su amiga Margarita Zavala de Calderón y eso la obliga a permanecer por otros seis años en el Distrito Federal.

De la Subsecretaría de Salud del gobierno federal, con oficinas en la Ciudad de México, pasa al Senado de la República y su ausencia de Reynosa la justificó en repetidas ocasiones con las palabras que cito a continuacion: “hay de aquel diputado o senador que no atienda su chamba de gestionar recursos en la capital. Si se la pasa en su ciudad, quiere decir que no está haciendo su tarea”.

Haciendo un recuento tenemos que la Doctora Maki Ortiz suma más de quince años con responsabilidades laborales en la capital del país, mismo lapso que necesariamente se mantuvo ajena a Reynosa.

Afirmó que esa ausencia del terruño nuestro (quién sabe si de Maki) antes que afectarla le ayudó con la percepción que tenían los reynosenses de que la aspirante del PAN era completa y totalmente ajena a personajes ligados con la delincuencia organizada, como se sospechaba, con muchos elementos para el convencimiento, que si tenían los políticos de otros partidos que habían hecho carrera en Reynosa.

Pero ese detalle, que para muchos era condición suficiente y necesaria para definir el voto, se ha diluido luego de la reelección de Maki Ortiz y de que se ha divulgado en algunos medios electrónicos la información sobre los vínculos que tienen algunos de sus colaboradores con personajes ligados a la delincuencia organizada.

La autocensura que provoca el temor de ser perjudicado, hace que aún sean pocos los medios que publican sobre la relación familiar de una muy cercana colaboradora de la alcaldesa de Reynosa, con un personaje que pasó de las filas policiacas a ser mando de la delincuencia y de ahí a purgar una condena en un penal.

Sin llegar aún a las páginas de noticias formales, circula por redes sociales y en comunicaciones privadas la copia digital del expediente de otro funcionario municipal que fue declarado culpable y pagó su condena en los Estados Unidos por el tráfico de indocumentados de origen asiático.

La difusión de esta información, que en cualquier momento puede llegar a los medios nacionales de comunicación, puede acabar con la ascendente carrera política de la presidenta de Reynosa, pues ese gran argumento a su favor, de no tener nexos con los malos, se vendría abajo si conserva esos colaboradores.

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