
Por la Libre
Por Edelmira Cerecedo García.
La Secretaría de Salud volvió a cambiar de mando. Y cuando una dependencia cambia tantas veces de capitán, el mensaje es claro: el gobernador no está dispuesto a conformarse con resultados a medias.
El nombramiento del doctor Ricardo Gerardo Guerrero Morales no es un premio; es una de las encomiendas más complicadas del gabinete. Recibe una Secretaría que ha cargado críticas por desabasto, rezagos y una operación que, para muchos tamaulipecos, quedó muy lejos de las expectativas.
Hay quienes dirán que otro cambio no resuelve nada. Tienen razón… si el cambio viene solo. Pero cuando Américo Villarreal Anaya, médico de profesión y conocedor del sistema de salud, decide mover las piezas, lo hace porque sabe perfectamente dónde está el diagnóstico y qué tratamiento requiere el paciente.
El gobernador está enviando un mensaje que pocos quieren leer: la paciencia tiene límites. Quien no dé resultados, se va. Así de simple. Y eso también habla de un gobierno que prefiere asumir el costo de hacer cambios antes que cargar con funcionarios que ya no responden a las exigencias de la ciudadanía.
Ahora la presión está del lado del nuevo secretario. Ya no habrá margen para pretextos ni para culpar al pasado. La receta es sencilla de escribir, aunque difícil de aplicar: hospitales funcionando, medicamentos disponibles, atención digna y menos burocracia. Si lo consigue, no solo fortalecerá a la Secretaría, también respaldará la apuesta política del gobernador.
Porque una cosa debe quedar clara: la salud no admite improvisaciones. Hoy el gobernador puso toda su confianza sobre un nuevo responsable. Mañana, los tamaulipecos pondrán sobre la mesa el único examen que realmente vale: los resultados. Y ese no se aprueba con discursos, sino con hechos.
La UAT apuesta por la especialización.
La Universidad Autónoma de Tamaulipas vuelve a demostrar que formar profesionistas no es suficiente; hoy el reto es prepararlos para competir en un mercado cada vez más exigente. La oferta de nuevas maestrías en la Facultad de Ingeniería Tampico fortalece la educación de posgrado y abre oportunidades para que el talento tamaulipeco se quede, innove y contribuya al desarrollo del estado. Apostar por la educación especializada siempre será una inversión con beneficios duraderos para Tamaulipas.

