CANASTA DE IMPERECEDEROS
Dora Hernández
De las lámparas de petróleo a las escobas y de las escobas a las naranjas. Del PRI al PAN y del PAN al Movimiento Ciudadano, esa ha sido la constante de Gustavo Cárdenas: La poca seriedad con que se maneja para hacer política.
Hace más de veinte años en los medios de comunicación lo bautizaron como “el muchacho alegre”, mote que disfrutaba y disfruta tanto que se le ha olvidado madurar. ¿Quién puede tomarlo en serio? Si él mismo no le da la seriedad y respeto que merece la labor que debería desempeñar como candidato a Diputado Federal por el Quinto Distrito.
Y sobre todo, no respeta al pueblo que intenta representar.
No se puede tapar el sol con un dedo, todos sabemos que su presunta campaña electoral es circo, maroma y teatro; no le interesa si votan o no votan, no le interesa si hay abstencionismo, no le importa que digan que es el payaso de las escobas y las naranjas cuando ya tiene asegurada una curul por la vía plurinominal.
Si tomara en serio a los electores del Quinto Distrito, hubiera ido sólo a notificar que había quedado registrado ante el INE como candidato, pero no, convocó a que lo acompañaran y dice que no infringe la ley, cuando el simple hecho de emitir volantes para citar gente a su casa de campaña contraviene las normas.
Pero así es él, su ego no le permite que sea de otra manera, no puede estar fuera de los reflectores… lo más triste del caso –para él- es que dice tantas mentiras que solamente él se cree.
De todo se burla, de todo se ríe y no se da cuenta que él es el payaso de la política tamaulipeca, que ahora usa como estrategia de campaña, hacer malabares en la calle armado con tres naranjas fingiendo que busca el voto ciudadano.
Cree que tiene a la capital del estado en su bolsa, pero Ciudad Victoria ya no es la que hace más de 20 años votó por él, esas personas ya se hicieron mayores, muchos de los que eran mayores ya no están y los que eran jóvenes son hoy adultos con pensamiento propio, con propias ideas, y los niños de aquel entones que son los jóvenes de hoy, jóvenes que no lo conocen, que no saben quién es, ellos sólo ven a un pseudo político repartiendo naranjas en los cruceros.

